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Una estrategia de planificación e inversión que ha ayudado a muchísimos de mis lectores y oyentes a progresar económicamente es mi Sistema de las Tres Gavetas. Aunque estés pensando ahora que “un gavetero no tiene nada que ver con las finanzas”, te ruego que analices esto conmigo: si tuvieras un mueble con tres gavetas en tu habitación, ¿dónde pondrías la ropa interior que cambias a diario? ¿En la del medio, en la de abajo o en la gaveta superior? Estoy segura de que si eres como yo, colocas tus prendas más íntimas —ya sean de Victoria’s Secret o de Fruit of the Loom— en la gaveta de arriba, que está más al alcance de tu mano y no tienes que agacharte para halarla. Quizás en la de abajo guardas esos suéteres de lana que pica y que casi nunca usas. Y del centro es, más o menos, un bazar donde se pone de todo: desde camisetas, hasta shorts y ropa de andar.
Si lo prefieres —porque piensas de una manera más profesional—, imagínate también que estamos hablando de un escritorio que tienes en tu estudio y en cuyas tres gavetas guardas todos tus papeles y documentos más importantes. Si eres una persona organizada, casi seguro que en la gaveta superior guardes aquello que estás usando constantemente: la chequera, la pluma, el bloque de notas, la libreta de teléfonos… En la que le sigue, metes los papeles de menos uso continuo—correspondencia que no has tenido tiempo de abrir, planillas que no te decides a llenar, un artículo de un periódico que quieres leer una de estas noches, el estado de cuentas de este mes del banco, etc. Por último, está el gavetón de abajo, tal vez hasta más grande que los otros dos. Para llegar a ése te tienes que agachar o poner en cuclillas, y cuesta un poco de trabajo para abrir ¿Pesado, verdad? Precisamente por eso lo dedicas a aquello que usas muy poco, o si acaso en una emergencia: los documentos de los seguros de salud, la propiedad de tu casa y tu pasaporte, entre otras cosas.
Pues ese mismo orden también debes establecerlo en tus inversiones, de acuerdo al uso que les des y el propósito de cada una.
Veamos cómo puedes organizar en tu mente este gavetero financiero:
La Gaveta Superior
En la accesible gaveta superior (recuerda, la de la ropa interior o la libreta de teléfonos) están las inversiones cuyo dinero gastas y repones continuamente, pues lo usas para pagar las cuentas de todos los días: son cuentas de cheque, cuentas de ahorros, un poco de dinero en efectivo, quizás algún certificado de depósito o un money market a corto plazo. Como ése es el dinero con el que comes, te vistes, viajas y pagas los gastos de la vida diaria, lo debes tener disponible siempre, accesible en todo momento, y no amarrado en una inversión de la cual no puedas sacarlo durante mucho tiempo… a no ser que te expongas a pagar grandes penalidades, a vender la inversión en un momento en que se encuentre baja o a perder la oportunidad de que siga creciendo. El Internet puede ayudarte a hacer todas las transacciones sencillas típicas de la primera gaceta, para que tus primeros pasos en el mundo de las finanzas te resulten mucho más fáciles.
Por desgracia, hay ocasiones en que inversionistas inexpertos o demasiado ansiosos, atrapados en un momento de aprieto, dejan vacía esta gaveta superior y colocan en el mercado de la bolsa fondos que deberían tener al alcance de la mano para gastos rápidos. Esto trae por resultado que —cuando no saben de dónde sacar dinero para esos gastos— se asustan y meten mano a sus inversiones en el peor momento posible, perdiendo así mucho dinero que no tenía por qué haber sufrido esa suerte si se hubieran organizado. ¿Cuánto dinero se debe mantener en esta primera gaveta? Aunque cada persona tendrá una respuesta diferente a esta pregunta —pues depende de sus gastos, su situación económica y sus necesidades—, esta idea general puede orientarte: mantén en la primera gaveta el dinero que crees que vas gastar durante un período de por lo menos dos años. Si crees que no vas a necesitar ese dinero durante al menos dos años, esos fondos deben guardarse en la gaveta del medio o de abajo. Piensa en ésta como tu “gaveta de ahorros”, donde pones tu dinero de manera temporal pero segura hasta el momento (que no demorará mucho) en que tengas que echarle mano para gastos cotidianos. De esa forma, no tendrás que exponerte a tener que usar el dinero que invertiste y que, si sacas de la última gaveta, perderá gran parte de su valor.
La Gaveta del Medio
La segunda gaveta financiera también se abre y se cierra, pero con menos frecuencia y sólo en situaciones que hayas analizado a fondo. Allí es donde están los fondos que quieres hacer crecer con el tiempo, es decir, el dinero que quieres ahorrar para comprar un auto o una casa, y los fondos que también necesitas para proteger esas dos fuertes inversiones. Es donde se encuentran tus fondos mutuos, ciertas acciones y algunas otras inversiones menos riesgosas y de mediano plazo. Si en la gaveta anterior pusiste las inversiones de donde sacas el dinero para todos los días, coloca aquí todo aquello que planeas usar en un período de 2 a 5 años y que no te conviene arriesgar en el mercado de acciones a largo plazo. Aunque la bolsa ha tenido un rendimiento anual promedio superior al 10% a largo plazo, es imposible predecir lo estable o inestable que se mostrará a corto o mediano plazo. Inclusive, ni los expertos más reconocidos pueden asegurar que el rendimiento futuro será parecido al desempeño que tuvo en el pasado.
La Gaveta de Abajo
Finalmente, en el tercer lugar de tu gavetero financiero, coloca los fondos que vas a usar sólo cuando estés cerca de tu edad de retiro (a menos que te arriesgues a pagar una alta penalidad) , que es cuando más vas a necesitar tu dinero acumulado: estamos hablando de los IRA, los 401 (k) que te ofrecen en tu trabajo, los 403 (b), los Keogh y los Sep-IRA, cuentas por las que no pagas impuestos hasta el momento en que puedas convertirlas en dinero contante, que es cuando hayas llegado a los 59 1/2 años de edad. Y para quienes ya hayan cumplido esa edad, las anualidades a las que ya puedes tener acceso sin que te castiguen con un “zapatazo”… tú sabes, una de esa penalidades que duelen más que un golpe en el trasero. Si quieres, colócale mentalmente un candado y guarda la llave de esta gaveta en un frasco que diga: “Prohibido terminantemente para menores de 60 años”.
Si usas el dinero de la primera gaveta para alimentar las inversiones a mediano plazo de la segunda o las de largo plazo de la gaveta inferior, estarás siempre al borde de la crisis con cualquier salto que dé el mercado o si se te presentan gastos inesperados. Pero si usas el dinero de la segunda o la tercera gaveta para realizar ese tipo de inversiones a más largo plazo — y aprendes las estrategias básicas de inversión en acciones individuales, anualidades y fondos mutuos— estarás preparado para basar tus decisiones de compra y venta en reglas lógicas y no es la necesidad inmediata de dinero en efectivo. Ése es, precisamente, uno de los propósitos fundamentales de este sitio web—enseñarte a organizar tus inversiones. Recuerda lo que siempre digo: no inviertas en la bolsa el dinero del almuerzo. Si lo haces, te vas a quedar sin almuerzo hoy, y también mañana.

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